
GIVE THE PERFECT GIFT
Erin Mills Town Centre Gift Cards are the perfect choice for your gift giving needs.Purchase gift cards at kiosks near the food court or centre court, at Guest Services, or click below to purchase online.PURCHASE HEREHome
Cómete el mundo y dime a qué sabe
Indigo
Loading Inventory...
Cómete el mundo y dime a qué sabe
By None
Current price: $16.99


By None
Cómete el mundo y dime a qué sabe
Current price: $16.99
Loading Inventory...
Size: Kobo eBook
*Product information may vary - to confirm product availability, pricing, shipping and return information please contact Indigo
¿Has visto a la absurda esa que se pinta los morros para ir a comprar chorizos?
¿Y qué me dices de la que calza unos tacones imposibles para ir a trabajar al bar de la esquina?
¿Y la niña del tercero? ¿Todo el día mirándose al espejo, como si fuera una diva?
¿Y la de las tetas enormes, que anda por ahí sin sujetador? Ya, ya… Qué me vas a contar. Qué ridículo todo, ¿eh?
Pues no.
Porque ¿y si te dijera que todas esas cosas tan «absurdas», tan «típicamente femeninas», tienen mucho que contar? En este edificio inventado viven veinte mujeres reales y tengo para ti veinte historias que no conoces, pero que te sonarán tan familiares que puede que hasta te asustes un poco. Quién sabe: tal vez alguna de estas historias sea la tuya, porque yo me las sé todas.
¿Y que por qué me las sé todas?
Cariño, porque yo también soy un cliché andante…
Yo soy la portera.
A veces, lo que necesitamos es que nos recuerden que somos más que eso. Que somos más que una foto bonita y que, desde luego, somos mucho más que las responsables de hacer que todo esté bien. Y que tenemos derecho a gritar y a cabrearnos y a pedir que se nos cuide.
¿Has visto a la absurda esa que se pinta los morros para ir a comprar chorizos?
¿Y qué me dices de la que calza unos tacones imposibles para ir a trabajar al bar de la esquina?
¿Y la niña del tercero? ¿Todo el día mirándose al espejo, como si fuera una diva?
¿Y la de las tetas enormes, que anda por ahí sin sujetador? Ya, ya… Qué me vas a contar. Qué ridículo todo, ¿eh?
Pues no.
Porque ¿y si te dijera que todas esas cosas tan «absurdas», tan «típicamente femeninas», tienen mucho que contar? En este edificio inventado viven veinte mujeres reales y tengo para ti veinte historias que no conoces, pero que te sonarán tan familiares que puede que hasta te asustes un poco. Quién sabe: tal vez alguna de estas historias sea la tuya, porque yo me las sé todas.
¿Y que por qué me las sé todas?
Cariño, porque yo también soy un cliché andante…
Yo soy la portera.
A veces, lo que necesitamos es que nos recuerden que somos más que eso. Que somos más que una foto bonita y que, desde luego, somos mucho más que las responsables de hacer que todo esté bien. Y que tenemos derecho a gritar y a cabrearnos y a pedir que se nos cuide.


















