
GIVE THE PERFECT GIFT
Erin Mills Town Centre Gift Cards are the perfect choice for your gift giving needs.Purchase gift cards at kiosks near the food court or centre court, at Guest Services, or click below to purchase online.PURCHASE HEREHome
De últimas horas / Of Last Hours
Indigo
Loading Inventory...
De últimas horas / Of Last Hours
By None
Current price: $29.99


By None
De últimas horas / Of Last Hours
Current price: $29.99
Loading Inventory...
Size: Paperback
*Product information may vary - to confirm product availability, pricing, shipping and return information please contact Indigo
En De últimas horas, el hombre que lee, que escucha música (Bach, Janáček, Palestrina...) o que escribe poemas como quien escribe un diario (para "verificar la/ diferencia entre/ cuerpo y cadáver") no cesa de recordarnos, adentrándose en la vejez, que la frágil imaginación es su patria verdadera, el hilo entre su lengua y su materia. Ese hombre (judío y cubano por más señas) sabe además, como Roman Opalka o Paul Celan, que la muerte es el centro, el omphalos y el crematorio brutal de cada biografía. Por eso en este libro, a la manera de esas "máquinas de suspensión" de las que habla Morton, los poemas de José Kozer registran, a menudo con una belleza abrasadora, no solo el conjunto de ritos y mitos cotidianos que lo acompañan, sino toda una constelación de mutaciones, soledades y accidentes dispuestos, textualmente, entre la proximidad y la lejanía, entre la existencia y la extinción. De ahí que de ellos no escapen los destellos entre las palabra "bosque" y "abedul", el fulgor de la muerte entre las palabras "mantequilla" y "matavaca", ni la rueca del cuerpo y su confín, su ensomatosis.
En De últimas horas, el hombre que lee, que escucha música (Bach, Janáček, Palestrina...) o que escribe poemas como quien escribe un diario (para "verificar la/ diferencia entre/ cuerpo y cadáver") no cesa de recordarnos, adentrándose en la vejez, que la frágil imaginación es su patria verdadera, el hilo entre su lengua y su materia. Ese hombre (judío y cubano por más señas) sabe además, como Roman Opalka o Paul Celan, que la muerte es el centro, el omphalos y el crematorio brutal de cada biografía. Por eso en este libro, a la manera de esas "máquinas de suspensión" de las que habla Morton, los poemas de José Kozer registran, a menudo con una belleza abrasadora, no solo el conjunto de ritos y mitos cotidianos que lo acompañan, sino toda una constelación de mutaciones, soledades y accidentes dispuestos, textualmente, entre la proximidad y la lejanía, entre la existencia y la extinción. De ahí que de ellos no escapen los destellos entre las palabra "bosque" y "abedul", el fulgor de la muerte entre las palabras "mantequilla" y "matavaca", ni la rueca del cuerpo y su confín, su ensomatosis.


















