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EL BRUJO
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Current price: $16.11


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A doce kilómetros de Montreuil y a unos treinta de la famosa población veraniega de Le Touquet-París-Plage, sobre una escarpada colina, se alzaba un viejo castillo normando, al que se subía por una bien asfaltada carretera particular. Una verja metálica cerraba el paso que conducía al castillo. Dos hombres, siempre armados, custodiaban aquella singular propiedad privada, que los turistas que acudían a la región debían contemplar desde lejos, admirados de que, en pleno siglo XXI, existieran aún hombres excéntricos, capaces de vivir entre muros de piedra, manchados por el tiempo, la sangre y la historia. En realidad, aquel viejo castillo, todavía altivo y soberbio, contenía todos los adelantos del progreso, combinados en una impresionante decoración moderna y antigua, que su dueño había inculcado en los decoradores. Su único ocupante era un hombre de ciencia, poco conocido en la región, porque pasaba casi todo su tiempo encerrado en los laboratorios secretos, donde no podía penetrar más que un viejo sirviente de toda su confianza.
A doce kilómetros de Montreuil y a unos treinta de la famosa población veraniega de Le Touquet-París-Plage, sobre una escarpada colina, se alzaba un viejo castillo normando, al que se subía por una bien asfaltada carretera particular. Una verja metálica cerraba el paso que conducía al castillo. Dos hombres, siempre armados, custodiaban aquella singular propiedad privada, que los turistas que acudían a la región debían contemplar desde lejos, admirados de que, en pleno siglo XXI, existieran aún hombres excéntricos, capaces de vivir entre muros de piedra, manchados por el tiempo, la sangre y la historia. En realidad, aquel viejo castillo, todavía altivo y soberbio, contenía todos los adelantos del progreso, combinados en una impresionante decoración moderna y antigua, que su dueño había inculcado en los decoradores. Su único ocupante era un hombre de ciencia, poco conocido en la región, porque pasaba casi todo su tiempo encerrado en los laboratorios secretos, donde no podía penetrar más que un viejo sirviente de toda su confianza.


















