
GIVE THE PERFECT GIFT
Erin Mills Town Centre Gift Cards are the perfect choice for your gift giving needs.Purchase gift cards at kiosks near the food court or centre court, at Guest Services, or click below to purchase online.PURCHASE HEREHome
El día que decidí que quería matarte
Indigo
Loading Inventory...
El día que decidí que quería matarte
By None
Current price: $9.99


By None
El día que decidí que quería matarte
Current price: $9.99
Loading Inventory...
Size: Kobo eBook
*Product information may vary - to confirm product availability, pricing, shipping and return information please contact Indigo
¿Y tú serás capaz de encontrar al culpable antes de que el libro se termine?
Un muchacho de unos veinticuatro años, joven, moreno, con los ojos verdes, las manos callosas y el pelo enredado en miles de tirabuzones, se levanta del suelo en el que se halla tendido y una voz se escucha en un altavoz escondido en la habitación blanca de paredes anchas en las que se encuentra encerrado: «Dirígete a la mesa que hay delante de ti y lee la nota, por favor». El chico hace caso de la orden, se acerca a la mesa de plástico de patas alargadas y parte de arriba redondeada y se dispone a leer lo que hay escrito en un papel encima de esta: «Querido Teide, no sé cómo decirte esto, pero te he capturado, no puedes salir de la habitación y, aunque grites, nadie va a oírte. Mi intención es matarte, pero si averiguas quién soy, puede que te perdone la vida. Alguien a quien conoces».
¿Y tú serás capaz de encontrar al culpable antes de que el libro se termine?
Un muchacho de unos veinticuatro años, joven, moreno, con los ojos verdes, las manos callosas y el pelo enredado en miles de tirabuzones, se levanta del suelo en el que se halla tendido y una voz se escucha en un altavoz escondido en la habitación blanca de paredes anchas en las que se encuentra encerrado: «Dirígete a la mesa que hay delante de ti y lee la nota, por favor». El chico hace caso de la orden, se acerca a la mesa de plástico de patas alargadas y parte de arriba redondeada y se dispone a leer lo que hay escrito en un papel encima de esta: «Querido Teide, no sé cómo decirte esto, pero te he capturado, no puedes salir de la habitación y, aunque grites, nadie va a oírte. Mi intención es matarte, pero si averiguas quién soy, puede que te perdone la vida. Alguien a quien conoces».


















